Acuerdo Nacional 2017: el artículo de Manuel Barahona en extenso

De la Concertación Nacional 1998 al Acuerdo Nacional 2017 por la Costa Rica del BicentenarioLa creciente demanda por un diálogo social efectivo. 

Dr. Manuel Barahona Montero
Catedrático Escuela de Economía, UNA

 

I.      Introducción y antecedentes

Desde el posicionamiento sistemático del tema de gobernabilidad democrática en la Administración Figueres Olsen (1994-1998), se registran en Costa Rica varios intentos por acometer procesos de diálogo y acuerdo nacional orientados a resolver cuellos de botella en el desarrollo nacional.

Entre los más emblemáticos se encuentran la Concertación Nacional 1998 impulsada por el Presidente Miguel Ángel Rodríguez; diversos procesos fallidos de diálogo en materia fiscal; la conformación de la Comisión Presidencial sobre Gobernabilidad Democrática (popularmente llamada Comisión de Notables) en 2013 por parte de la Presidenta Laura Chinchilla y el más reciente Acuerdo Nacional suscrito el 27 de junio de 2017 entre las nueve agrupaciones políticas representadas en la Asamblea Legislativa (el documento puede ser descargado en el sitio web de La Nación: http://www.nacion.com/nacional/politica/AN-versiondigital-f_LNCFIL20170627_0001.pdf).

En este artículo examinaremos el Acuerdo Nacional para la Costa Rica del Bicentenario (AN 2017), su arquitectura y perspectivas.

II.     Visión del diálogo

El Acuerdo Nacional postula como visión de éste que “…deberá propiciar una nación más próspera en términos económicos; más equitativa y de alto progreso social; solidaria entre sus ciudadanos y sectores; moderna y competitiva ante la economía global; con gobernabilidad democrática y fuerzas políticas que dialogan con fluidez y transparencia en función de los objetivos superiores de la nación.” (p. 19).

Sin duda alguna, este marco aspiracional se vincula al Bicentenario de la vida republicana del país que se conmemorará en una fecha tan cercana como el año 2021.

III.    El proceso de Acuerdo Nacional

El AN 2017 se originó en una carta del legislador oficialista Ottón Solís, quien instó a los partidos representados en el Parlamento a la conformación un Gobierno de Unidad nacional. Si bien ese propósito se descartó, la iniciativa se mantuvo dando un viraje hacia un proceso de negociación de acuerdos con la faciitación de los Sres. Miguel Gutiérrez-Saxe y Roberto Artavia Loría que tuvo lugar a lo largo de siete meses y que se plasmó en 59 acuerdos de 88 propuestas formuladas.

Desde el punto de vista metodológico se adoptó el principio de mayorías calificadas, siendo los acuerdos alcanzados obligantes para quienes los votaron a favor; mientras los que votaron en contra asumieron la obligación de no obstruirlos. Además tales acuerdos son obligantes para los partidos y sus actuales y futuros representantes, hasta su cumplimiento, lo cual blinda el compromiso.

Se estableció un sistema de votación que computaba los votos de dos formas: cada partido tiene un voto; cada partido vota según su porcentaje en la integración de diputadas o diputados, según las elecciones legislativas del 2014. Para llegar a un acuerdo fue necesario reunir al menos dos tercios de los partidos y al menos dos tercios del porcentaje acumulado de representación. El veto suponía el apoyo de al menos un tercio de los partidos y porcentajes. Criterios adicionales se aplicaron con arreglo a las mejores prácticas internacionales para la mediación.

IV.    La agenda del AN 2017

Los temas y facilitadores del AN 2017, se detallan seguidamente:

  1. Fortalecimiento del régimen municipal, Edgar Mora
  2. Reforma educativa integral, Eleonora Badilla
  3. Modernización de infraestructura logística y modernización del transporte público, Laboratorio Nacional de Materiales y Métodos Estructurales LANAMME/UCR
  4. Reforma del Reglamento de la Asamblea Legislativa, Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa
  5. Política nacional de empleo y cumplimiento de derechos laborales, Eduardo Alonso
  6. Reforma fiscal progresiva e integral, Edgar Ayales
  7. Reforma del régimen de empleo público, Manuel Barahona
  8. Reforma administrativa del Estado y simplificación de trámites, Rocío Aguilar
  9. Proyectos de desarrollo integral regional, Víctor Umaña
  10. Fortalecimiento de la CCSS, Centro de Investigación y Capacitación en Administración Pública de la Universidad de Costa Rica, CICAP-UCR
  11. Establecimiento de un Consejo Económico Social, CES, Consejo Nacional

En cada una de estos temas, los acuerdos se concretan en proyectos de ley, decretos, proyectos de inversión y prioridades de largo plazo que se decida incorporar en él de manera consistente con el reglamento establecido entre los partidos representados. Además los acuerdos se visualizan en dos plazos: Proyectos para el presente período de gobierno hasta 2018 y Proyectos para el Bicentenario de la Independencia, el 15 de septiembre de 2021.

V.     Reacciones y críticas

En un contexto de desconfianza hacia los procesos políticos y al igual que aconteció con los acuerdos de la llamada Comisión de Notables convocada por la Presidenta Laura Chinchilla, las reacciones al Acuerdo Nacional oscilan entre un tímido apoyo y el escepticismo en tanto en cuanto el desenlace del proceso que le originó es coincidente con el arranque de los fuegos electorales de cara al primer domingo de febrero que tuvo un primer episodio con los procesos convencionales del PLN, PUSC, PAC y el ML.

En su editorial del 1ero. de julio de 2017, El Financiero plantea una serie de limitaciones en relación con el AN, destacando principalmente los siguientes aspectos: i) grado de generalidad de los acuerdos, ii) dificultades en su observancia, iii) exclusión de actores del Poder Ejecutivo y la sociedad civil organizada; iv) no inclusión de temas relativos a la mejora en la gestión legislativa; v) exclusión de compromisos en materia de derechos humanos y medio ambiente; y vi) imprecisión en los mecanismos de seguimiento.

El editorial de El Financiero concluye: “Ausentes el Gobierno y los principales líderes partidarios, se corre el riesgo de que los buenos deseos no transiten hacia el terreno de las realizaciones y que el esfuerzo se reduzca a buenas intenciones.” (http://www.elfinancierocr.com/opinion/Acuerdo_Nacional-Costa_Rica-Otton_Solis-Antonio_Alvarez-falencias_0_1203479646.html).

Por su parte, con “malicia indígena“ en su blog Notas al tema que se publica en el diario La República, el economista Guillermo Zúñiga expreso su desánimo con la iniciativa por la generalidad de las propuestas, advirtiendo el riesgo de gatopardismo. Su observación tiende a ser lapidaria: “Lanzar las campanas al vuelo porque se han logrado 59 acuerdos, me parece ingenuo. Algunos no son sustantivos, y otros no tienen apoyo político real. Ojalá no estemos en presencia del gatopardismo político, esto es, cambiemos para que nada cambie.” ( http://notasaltema.blogspot.com)

VI.    Los pasos siguientes

Como puede colegirse de las reacciones y críticas precitadas, el siguiente paso crucial para la materialización del AN es el logro de legitimidad social amplia. En esa dirección, los propulsores del AN han iniciado una verdadera cruzada de presencia en los medios de comunicación y en procesos de difusión cara a cara del documento y sus implicaciones, estrategia que tiene a la vez como ventaja y desventaja la inminencia del proceso electoral para el 2018.

Por otro lado, en virtud de la previsible transformación de la Asamblea Legislativa en las elecciones del 2018 es importante sumar al AN 2017 fuerzas y agrupaciones que actualmente no cuentan con representación parlamentaria. De igual modo, pareciera ser necesaria la consideración de actores del Poder Ejecutivo y de la sociedad civil como actores del proceso.

VII.  A modo de conclusión

En el AN 2017 se incluye una frase de Juan Mora Fernández, primer Jefe de Estado de Costa Rica, quien en su Mensaje al Congreso de la República en 1828 expresó: ‘Deseo que el Estado sea feliz por la paz, fuerte por la unión y que sus hijos corten cada día una espiga más y lloren una lágrima menos.” (citado en p. 19).

Esta aspiración continúa vigente en una agenda país que luce atascada, llena de bloqueos y vetos entre actores. En ese sentido, el Acuerdo Nacional debe ser observado como un esfuerzo perfectible que vale la pena de cara al trazado de la Costa Rica del Bicentenario.

Y parte de ese esfuerzo por perfeccionar el Acuerdo exige también el afinamiento de los mecanismos de consulta, deliberación, diálogo social y toma de decisiones de modo tal que estos produzcan en efecto no solo acuerdos en el papel sino acuerdos movilizadores, de impacto.

 

 

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