Combate a la pobreza, ética y política. Lecciones de una moción presupuestaria rechazada

 

Manuel Barahona Montero
Catedrático, Escuela de Economía, UNA

  1. El contexto

Las narrativas de política pública que esbozan sueños y metas sociales han de expresarse finalmente en el proceso presupuestario, de manera que la lectura del presupuesto es el mejor indicador de las prioridades de un Gobierno así como del contrapeso ejercido por las fuerzas opositoras.

El proceso presupuestario, a nivel del Gobierno Central, pasa por varias fases deliberativas en la Asamblea Legislativa hasta su sanción definitiva. Seguir la trayectoria, por tanto, es un ejercicio útil. En esa dirección, en el marco de la aprobación del Presupuesto extraordinario para el 2017, interesa acá analizar desde una perspectiva ética la moción presentada el pasado 30 de mayo por la bancada del Partido Liberación Nacional (PLN) a efectos de recortar ¢2.500 millones al Programa Puente al Desarrollo y que, afortunadamente, no obtuvo el apoyo suficiente de la Comisión de Asuntos Hacendarios.

  1. Los argumentos en disputa

La moción de rechazo se argumentó globalmente como parte del ejercicio de control político ante la existencia de dudas sobre la efectividad de la estrategia de lucha contra la pobreza de la Administración Solís Rivera con arreglo a señalamientos de la Contraloría General de la Republica (CGR).

Se cuestionó también el posible uso clientelar de los recursos. Así, la diputada Paulina Ramírez señaló que “El candidato del PAC (Carlos Alvarado) está haciendo campaña con un programa de gobierno, queremos saber sobre los criterios utilizados para la selección de los distritos, pues en un análisis sobre estos, de los 53 distritos con nivel muy bajo, solamente fueron seleccionados 17, mientras de los 158 con nivel bajo, tan solo 30 fueron seleccionados, mientras se incluyeron 28 con nivel medio. Ya estamos a tres años y es justo el proceso de rendición de cuentas sobre los dineros utilizados y los resultados obtenidos”(Rechazada moción del PLN para recortar ¢2.500 millones a Puente al Desarrollo)

Por su parte, el Gobierno defendió las bondades de Puente al Desarrollo como una estrategia innovadora que ha demostrado eficiencia y eficacia. La vicepresidenta de la República, Ana Helena Chacón puntualizó que “Sería muy doloroso que 27.300 familias que se iban a sostener con estos recursos supieran que por una decisión política que se da en la Asamblea Legislativa (…) no puedan continuar con un proceso para mejorar su calidad de vida” (Idem).

  1. Una lectura ética. Lecciones aprendidas

El control político, la rendición de cuentas y la transparencia son exigencias de la moderna ciudadanía. Por tanto, el examen a fondo del proceso (selección de población beneficiaria incluida), resultados e impactos de una estrategia como Puente al Desarrollo es de suyo necesario y bienvenido.

Lo que riñe con consideraciones éticas y de justicia es cercenar recursos dirigidos a la población en condiciones de pobreza, vulnerabilidad y exclusión social sin brindar opciones para el perfeccionamiento de una estrategia que como Puente al Desarrollo se inscribe dentro de los mejores esfuerzos de articulación de programas sociales que se vienen dando desde dos décadas atrás y que en esta administración ha recibido un impulso determinante.

Quedan entonces dos grandes lecciones del rechazo de esta moción parlamentaria. La necesidad de atender todo el trayecto del ciclo presupuestario y no quedarnos con los titulares, por un lado. Por otro, la importancia de colocar a las personas siempre en el centro de atención de las políticas públicas, especialmente cuando se trata de las acciones de combate a la pobreza, todo ello por encima de banderías políticas y cálculos electorales.

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